Platos caseros cada semana. Tú decides cuándo seguir, saltar o cancelar.
La carrillera de cerdo, jugosa y tierna, se cocina a fuego lento en una salsa rica que combina el dulzor del tomate con los matices del vino tinto y un toque de canela. Acompañada de un colorido medley de verduritas asiáticas, como los brotes de judía mungo y la seta negra, cada bocado ofrece una explosión de sabores y texturas que invitan a disfrutar. Los tallarines cocidos aportan una base sustanciosa que absorbe la exquisita salsa, creando un plato que resulta cálido y reconfortante.
La sinfonía de sabores se potencia con el delicado manejo de las verduras, que añaden frescura y un crujido agradable en contraste con la suavidad de la carne. La cebolla, el puerro y la zanahoria se entrelazan en cada bocado, mientras que el pimiento choricero realza el perfil gustativo del plato. Este deleite culinario es ideal para quienes buscan una experiencia gastronómica que celebrea la fusión de ingredientes y técnicas de preparación en un solo plato.

Carrillera en salsa con verduritas asiáticas y tallarines
Un suculento secreto ibérico se convierte en la estrella de este plato, donde su jugosa carne se entrelaza con la intensidad de una salsa de vermut rojo, elaborada con cebolla caramelizada y pimiento rojo que añaden dulzura y profundidad. Cada bocado revela la delicadeza de esta carne de cerdo, acentuada por el toque terroso del ajo y el caldo de verduras, que proporciona un equilibrio perfecto de sabores.
Acompañando a este manjar, el boniato aporta su dulzor natural y una textura cremosa, creando un contraste delicioso. Un toque de aceite realza la fusión de ingredientes y resalta la riqueza del plato, transformando cada degustación en una experiencia excepcional que despierta los sentidos y provoca recuerdos de la cocina tradicional con un giro contemporáneo.

Secreto ibérico en salsa de vermout rojo y boniato
El secreto ibérico resalta en este plato, su jugosidad y sabor marcan la pauta, complementado por una salsa de trufa que aporta una profundidad terrosa y un aroma embriagador. A su lado, las patatas parisinas, crujientes por fuera y tiernas por dentro, ofrecen un contraste perfecto que realza cada bocado. La rico saltedo de setas introduce una melódica variedad de texturas con champiñones y shiitake, que enriquecen el perfil gustativo general.
La base de este plato se construye con un delicado caldo de verduras y un toque de vino blanco que redondean la experiencia gastronómica. Sazonado meticulosamente con cebolla y un toque de aceite, cada ingrediente ha sido seleccionado para aportar su esencia, llevando al comensal a un viaje de sabores que celebra la riqueza de la cocina ibérica. La salsa tartufata, con su mezcla de aceitunas negras y trufa, culmina la experiencia, dejando un final elegante y memorable en el paladar.

Secreto ibérico con salsa de trufa y patata parisina
La combinación del jugoso solomillo de cerdo, sazonado con una generosa porción de pimienta negra, ofrece un festín de sabores en cada bocado. Este noble corte se cocina a la perfección, manteniendo su ternura y esencia, mientras que la cremosa nata añade un toque de lujo que envuelve el plato en una suavidad irresistible.
Las patatas, tiernas y doradas, complementan maravillosamente el solomillo, aportando un crujiente que contrasta con la untuosidad de la salsa. Un suave toque de ajo y cebolla realza cada elemento, convirtiendo esta experiencia gastronómica en un placer para los sentidos, ideal para disfrutar en una ocasión especial o simplemente para deleitarse en casa.

Solomillo de cerdo a la pimienta con patatas
La panceta de cerdo al estilo shangai es una explosión de sabores que deleita al paladar. La jugosa panceta, con su delicada grasa, se combina a la perfección con fideos de trigo, que aportan una textura suave y reconfortante. El toque dulce y ácido de la mermelada de ciruela resalta los matices salados de la salsa de soja, creando un equilibrio armónico en cada bocado.
La preparación comienza con la cocción cuidadosa de la panceta, que se infunde con la profundidad del mirin y la calidez del ajo, anís y jengibre. A medida que los aromas se entrelazan, el aceite de sésamo añade un acabado tostado que eleva la experiencia. Cada plato es un festín para los sentidos, prometiendo una experiencia gastronómica única que invita a seguir degustando.

Panceta de cerdo al estilo shangai
El cerdo en salsa agridulce se presenta como una explosión de sabores que deleitan el paladar. Con una porción generosa de magro de cerdo, marinado en una salsa casera que combina el dulzor del azúcar moreno y el jugo de piña con el toque salado de la salsa de soja, cada bocado es un contraste armónico que invita a disfrutar. La textura tierna y jugosa del cerdo se realza en cada mordisco, transportando al comensal a un mundo de sabores exóticos y memorables.
La preparación del plato comienza con el cerdo, que se corta en trozos y se mezcla con una salsa cuyos ingredientes se entrelazan para crear un gloss irresistible. El toque final se logra rebozando y dorando ligeramente los trozos en un poco de aceite, lo que les otorga una superficie crujiente y dorada. Servido caliente, este manjar es ideal para acompañar con arroz, creando un plato que no solo satisface, sino que también brinda una experiencia culinaria emocionante y reconfortante.

Cerdo en salsa agridulce
Sumérgete en un mundo de sabores intensos con el goulash de ternera, un ragout jugoso que explota en tu paladar gracias al 51% de suculenta carne de ternera, impregnada en un caldo enriquecido con vino blanco y un toque sutil de ajo. La melaza de la ternera se complementa perfectamente con la robustez de los champiñones y la dulzura de las zanahorias baby, creando un equilibrio que hará vibrar tus sentidos.
Acompañado de patatas parisinas, que aportan una textura delicada y un agradable sabor terroso, este plato es el epítome del confort. La combinación de pimientos rojos y verdes junto con la suavidad de la cebolla realza cada bocado, llenándote de satisfacción en cada cucharada, y la pizca de pimienta negra proporciona el toque final de calidez y profundidad.

Goulash de ternera con patata parisina
El morcillo de ternera se convierte en el protagonista de una experiencia gastronómica exquisita, acompañado por una salsa rica y profunda que resalta su textura jugosa. La mezcla de cebolla, zanahoria y ajo, cuidadosamente sofritos, aportan un sabor dulce y aromático que envuelve la carne en una armonía de sabores, mientras que un toque de vino blanco suaviza y eleva el plato a nuevas alturas.
Las patatas, con su aporte de textura y sustancia, se presentan como un acompañante ideal, potenciadas por un aceite que las hace crujientes y doradas. Cada bocado de morcillo combina la suculencia de la ternera con la suavidad de las verduras, creando una sinfonía de sabores que danzan en el paladar y ofrecen una experiencia culinaria memorable y reconfortante.

Morcillo de ternera en salsa con patatas
El guisado de ternera con arroz es una celebración de sabores intensos y texturas suaves que deleitan el paladar. La carne de ternera, jugosa y tierna, se cocina lentamente con una mezcla de zanahorias, cebolla, y guisantes, creando una base rica y reconfortante. El toque del vino tinto se entrelaza con los ingredientes, aportando una profundidad perfecta que realza cada bocado.
El arroz, que se ofrece como un acompañamiento esponjoso, absorbe los jugos del guisado, mientras que las patatas y los pimientos aportan un contraste atractivo en cada cucharada. Con un toque de ajo y el suave dulzor del pimiento choricero, cada elemento se une en una armonía culinaria que seduce en cada degustación, creando una experiencia que invita a repetir.

Guisado de ternera con arroz
Las albóndigas mixtas, elaboradas con una cuidada mezcla de carne magra de vaca y cerdo, entregan un sabor jugoso y sabroso, enriquecido con un delicado toque de especias. Estas delicias se bañan en una salsa de tomate casero que combina la frescura del tomate y el dulzor de la cebolla, complementadas con un ligero matiz ácido del vino blanco que resalta cada bocado. Llevadas a su punto ideal de cocción, son la estrella en un lecho de patatas tiernas, que aportan una textura cremosa y reconfortante al conjunto.
El aroma envolvente del ajo sofrito se mezcla con la calidez del caldo de verduras, creando una sinfonía de sabores que despiertan el apetito desde el primer instante. Al degustar este plato, cada bocado se convierte en una experiencia de satisfacción, donde la combinación de proteínas y vegetales se funde armónicamente en el paladar, dejando una huella de sabor y comodidad que invita a disfrutarlo en cada ocasión.

Albóndigas mixtas en salsa de tomate casero con patatas
Estas albóndigas en salsa se elaboran con una mezcla jugosa de magro de cerdo y ternera, que se cocina hasta lograr una textura tierna y sabrosa. El ajo, la cebolla y el perejil aportan un fondo aromático que se integra con la carne, mientras la salsa de tomate envuelve el conjunto con un equilibrio suave entre dulzor y acidez.
La cocción lenta permite que las albóndigas absorban los matices del vino tinto con sulfitos y de la salsa París, creando una profundidad de sabor intensa y envolvente. La zanahoria y el caldo de carne aportan redondez al conjunto, mientras la harina de trigo ayuda a ligar una salsa cremosa y consistente, perfecta para disfrutar con cada bocado.

Albóndigas en salsa
Este exquisito plato se compone de un suculento cuarto trasero de pollo, tierno y jugoso, que se cocina en una rica salsa chilindrón que captura la esencia del pimiento verde y el tomate frito, aportando un toque dulce y ácido que realza el sabor del ave. La combinación de vino blanco y ajo añade profundidad al plato, mientras que el acabado con trocitos de jamón curado introduce un contraste salado que deleita el paladar.
El acompañamiento de huevo cocido, que aporta una cremosidad reconfortante, junto con un toque de perejil fresco, transforma cada bocado en una experiencia completa. Al servir este plato, los aromas se entrelazan y envuelven la mesa, prometiendo una explosión de sabores que no deja indiferente a nadie, creando un festín para los sentidos que invita a disfrutar de cada momento de la comida.

Pollo al chilindrón
El pollo troceado, marinando en una mezcla de cerveza, ajo y sal, se cocina lentamente hasta que cada pieza alcanza una jugosidad perfecta, impregnando cada bocado con un sabor robusto y satisfactorio. Las patatas, tiernas y doradas, complementan maravillosamente la receta, aportando un contraste sutil que realza la suavidad del ave.
Al servir este guiso, el aroma envolvente de hierbas frescas como el perejil se mezcla con el dulzor de la cerveza, creando un plato que invita a disfrutar de un festín en cada bocado. La combinación de sabores intensos y texturas equilibradas ofrece una experiencia gastronómica memorable que hará que sus comensales vuelvan por más.

Pollo a la cerveza con patatas
Un delicioso encuentro entre texturas y sabores aguarda en cada bocado de este plato. El pollo, tierno y jugoso, se baña en una suave salsa de almendras que aporta un toque cremoso y un sutil sabor a nuez, realzado por el contraste de la soja que añade profundidad y un leve toque salado.
La combinación de zanahoria y calabacín, salteados hasta alcanzar la delicioso punto de cocción, culmina la experiencia, aportando un crujido que encanta al paladar. Todo esto se une armoniosamente con un fondo de vino blanco y caldo de verdura, creando un plato que deleita tanto la vista como el gusto, invitando a disfrutar de cada cucharada.

Pollo en salsa de almendras
Una deliciosa mezcla de sabores se presenta en este plato, donde el ragout de pollo jugoso, que constituye el 60% del conjunto, se saltea junto a una selección vibrante de verduras, incluyendo champiñones frescos y zanahorias crujientes. La salsa de soja, que aporta un toque umami irresistible, se combina perfectamente con la dulzura sutil del azúcar y la miel, creando una sinfonía de sabores que despiertan los sentidos.
El arroz blanco cocido, esponjoso y suave, sirve como base ideal para absorber cada bocado de ese salteado aromático. La frescura del apio y el picante del jengibre elevan la experiencia, haciendo que cada cuchara sea un homenaje a la cocina asiática. Este plato no solo sacia el hambre, sino que también invita a disfrutar de una explosión de texturas y sensaciones en cada bocado.

Pollo salteado con verduras, soja y arroz
Un arroz cocido es la base que acoge la jugosa pieza de pollo troceado, cocinado a la perfección para que cada bocado se deshaga en el paladar. La salsa tikka masala, con su mezcla de especias aromáticas como comino, cúrcuma y cilantro, envuelve los ingredientes, aportando un sabor profundo y una experiencia intensa que transporta a las calles del sur de Asia.
Los toques de zanahoria y cebolla añaden un leve dulzor y crunch al plato, mientras que el coco y el tomate equilibran la mezcla con cremosidad y frescura. Cada bocado es una celebración de sabores, donde el picante se encuentra con la suavidad, logrando una armonía que invita a seguir saboreando una y otra vez.

Arroz con pollo tikka masala
Un vibrante plato de pollo troceado se fusiona con un delicado arroz cocido, creando una base perfecta para explorar los sabores exóticos del curry. La mezcla de especias, que incluye cúrcuma, cominos y cilantro, se une a la suavidad de la zanahoria, la cebolla y el pimiento verde, ofreciendo una experiencia sensorial rica y aromática que despierta el apetito. Cada bocado es una explosión de sabores, aderezado con el toque distintivo del ajo y realzado con el frescor del perejil.
La preparación comienza con una dorada cocción del pollo en aceite, que permite que sus jugos se concentren y se impregnen del vibrante caldo de verdura. Con un toque de vino blanco, se elevan las notas suaves del plato, mientras que el curry aporta calidez y un ligero picante que seduce al paladar. Este plato, servido caliente y acompañado de una porción generosa de arroz, invita a los comensales a disfrutar de una fusión de texturas y sabores que evocan un rincón del mundo lleno de color y tradición.

Pollo al curry con arroz
Delicioso y crujiente, el pollo katsu se presenta como un filete de contramuslo marinado, empanado con una mezcla perfectamente equilibrada de harina de maíz y especias que resaltan su sabor. La textura tierna del pollo contrasta maravillosamente con el dorado crujiente del empanizado, ofreciendo una experiencia sensorial única en cada bocado.
Acompañado de arroz cocido que complementa su riqueza, se suman las notas sutiles de zanahoria y cebolla para elevar el perfil del plato. Un toque de curry, enriquecido con cúrcuma y comino, agrega profundidad a la experiencia, convirtiendo cada comida en una celebración de sabores que despiertan el paladar.

Pollo katsu
Los garbanzos con arroz al curry ofrecen una experiencia culinaria única, donde cada bocado revela una combinación de sabores intensos y reconfortantes. La suavidad de los garbanzos cocidos, que aportan una textura cremosa, se complementa a la perfección con el arroz esponjoso, creando una base deliciosa que se enriquece con la dulzura de la zanahoria y el puerro fresco que aportan un toque crujiente. El curry, con su esencia especiada, envuelve cada ingrediente, mientras que el toque de coco rallado y el puré de mango añaden una nota tropical y exótica que despierta el paladar.
La preparación comienza con la sauté de cebolla, ajo y puerro en aceite, creando un aromático sofrito que invita a degustar. Al añadir el caldo de verdura y el curry, se transforma en un plato vibrante y lleno de color, mientras los garbanzos y el arroz se integran, absorbiendo los sabores de la mezcla. Este plato no solo satisface el hambre, sino que también provoca una experiencia sensorial, llevándote a un viaje a través de contrastes de sabor que se equilibran en cada bocado, en un festín de texturas y matices exquisitos.

Garbanzos con arroz al curry
Un festín de sabores se presenta en este cocido completo, donde los garbanzos cocidos, con su suavidad y riqueza, sirven como la base ideal para un guiso cargado de tradición. Las tiernas y jugosas carnes de morcillo de ternera, maza de cerdo y chorizo aportan un profundo sabor umami, mientras que la panceta fresca añade una nota crujiente y un toque ibérico, todo ello equilibrado con la frescura del repollo y la dulzura de las zanahorias, creando una sinfonía de texturas y matices en cada bocado.
La preparación de este plato es un ritual que comienza con la cocción lenta de los ingredientes en el caldo, donde el ajo y el tomate frito intensifican la riqueza de los sabores. Al servir, el cocido se presenta humeante, invitando a disfrutarlo con un chorro de aceite que realza aún más sus característicos aromas, convirtiendo cada cucharada en una experiencia reconfortante que sacia tanto el cuerpo como el alma.

Cocido completo
Un reconfortante plato se presenta ante el comensal en forma de cocido completo, donde los garbanzos cocidos aportan una textura suave y un sabor terroso que armoniza perfectamente con los tiernos trozos de morcillo de ternera y pollo. En cada cucharada, la frescura de las judías verdes y la sutil dulzura de las zanahorias se mezclan con el delicado toque del puerro, creando una sinfonía de sabores que acarician el paladar.
El caldo, elaborado con una combinación de tomate frito y un toque de aceite, envuelve a los ingredientes en una esencia suculenta y aromática, prometiendo un viaje gustativo cálido y satisfactorio. Las patatas, suavemente cocidas, complementan la robustez de la carne mientras que la sal, medida con precisión, realza la autenticidad de cada ingrediente, transformando este cocido en una experiencia culinaria única y memorable.

Cocido completo (sin cerdo)
La fabada asturiana es un festín de sabores que transporta al comensal a la calidez de una cocina tradicional. Las alubias blancas, cocidas hasta alcanzar la perfección, son el corazón de este plato, complementadas por la intensidad de la morcilla de cebolla y el chorizo, que aportan un toque ahumado y una riqueza carnosa en cada bocado. La panceta de cerdo añade un sabor extra, mientras que el pimentón y el caldo de verdura crean una base aromática que envuelve todos los ingredientes en una sinfonía reconfortante.
La preparación es un arte que comienza con un sofrito de cebolla y tomate, donde los aromas se fusionan antes de dar paso a las alubias y los embutidos. Tras un lento cocinado, los sabores se amalgaman y el resultado es un guiso espeso y sabroso que invita a disfrutarlo con cuchara. Cada cucharada de fabada es un abrazo cálido, ideal para compartir y celebrar la herencia asturiana en cada mesa.

Fabada asturiana
Las lentajas a la burgalesa son un plato que destaca por su singular combinación de sabores y texturas. Las lentejas, que aportan un sabor terroso y una cremosidad reconfortante, se complementan a la perfección con la morcilla de arroz, que añade un toque ahumado y un matiz profundo gracias a sus especias naturales. La fusión de patata, zanahoria y pimiento verde en un sofrito sabroso crea una base vibrante que enriquece cada bocado.
El uso de caldo de verdura y un suave toque de pimentón eleva el plato, infundiendo calidez y profundidad en el paladar. Al servirse, se puede disfrutar de la jugosidad de los ingredientes junto con su presentación colorida, que invita a saborearlos en cada cucharada. Cada elemento en este guiso, desde la cebolla tierna hasta el tomate frito, se entrelaza para ofrecer una experiencia culinaria auténtica y reconfortante.

Lentejas a la burgalesa
Este plato se presenta como una sinfonía de sabores y texturas, donde las lentejas cocidas, que constituyen el 21% de la preparación, aportan una base nutritiva y reconfortante. Las verduras, en una combinación exquisita de zanahoria, calabaza, puerro y cebolla, aportan frescura y un ligero dulzor, equilibrando a la perfección con la salsa de tomate que realza el conjunto con su acidez y un toque sutil de azúcar.
La magia se completa con un suave hilo de aceite de oliva que enriquece cada bocado, mientras el pimentón y el ajo brindan un profundo sabor ahumado y una fragancia envolvente. Este plato no solo es una opción saludable, sino una experiencia culinaria que invita a degustar, disfrutando de un cálido abrazo de sabores que llenarán el paladar de satisfacción.

Lentejas con verduras
Un bocado que despierta los sentidos, los pimientos rellenos de bacalao ofrecen una combinación sublime de sabores marinos y la dulzura característica de los pimientos del piquillo. Cada pimiento, tierno y jugoso, alberga un relleno de bacalao desmenuzado mezclado con suero de leche, cebolla deshidratada y un toque de ajo, que aportan una riqueza y profundidad inigualables a cada bocado.
Al hornearse, se funde el queso rallado sobre la capa cremosa de nata líquida, creando una corteza dorada que invita a ser descubierta. La suave acidez del vino blanco y el ligero dulzor del azúcar ofrecen un contraste perfecto con el salado del bacalao, haciendo de este plato una experiencia culinaria que transporta al comensal a un festín de la tradición mediterránea.

Pimientos rellenos de bacalao
El bacalao, esencia del plato, brilla con su suave textura y su delicada salinidad, conquistando el paladar desde el primer bocado. Acompañado por el vibrante pimiento morrón, que aporta un toque de dulzura y color, cada componente se mezcla armónicamente, realzando una experiencia gustativa única que evocan las tradiciones culinarias vascas.
Rociado con aceite y salpicado de ajo y perejil picado, el conjunto cobra vida en una armonía aromática que envuelve al comensal en su calidez. La sencillez en su preparación resalta la frescura de los ingredientes, creando un plato que no solo satisface, sino que celebra la riqueza del mar y la generosidad de la tierra, transportando a quien lo degusta a las costas de Bilbao.

Bacalao a la bilbaína
Un plato que seduce desde el primer vistazo, los calamares en su tinta y arroz presentan un contraste visual entre el negro profundo del marisco y el blanco esponjoso del arroz. Cada anilla de calamar, delicadamente cocida, aporta una textura suculenta que se combina a la perfección con el sabor intenso y salino de la tinta, mientras el vino blanco realza la complejidad de los matices, creando una experiencia gustativa envolvente.
La cebolla, dorada en aceite, añade un toque dulce y aromático, que complementa la riqueza del caldo de pescado. Con cada bocado, el comensal descubre la armonía entre el mar y la tierra, culminando en un plato que invita a disfrutar de sus sabores profundos y persistentes, convirtiéndose en un verdadero deleite para los sentidos.

Calamares en su tinta con arroz
Un deleite de sabores marinos se presenta en un plato vibrante y colorido donde la fideuá cocida sirve como base perfecta, absorbente y delicada. Con la intensión del mar, se combinan moluscos, crustáceos y un surtido de mariscos que se despliegan en un festín, desde la jugosidad de las colas de gamba hasta la suavidad de la carne de almeja, todos potenciados por el caldo de pescado y el aceite que realzan cada bocado.
El toque de guisantes y la dulzura del pimiento rojo añaden frescura, mientras que la cebolla y el tomate frito aportan un leve dulzor y profundidad al conjunto. Cada cucharada es una experiencia que evoca la brisa del mar, con un equilibrio perfecto entre la textura de los fideos y la riqueza de sus ingredientes, creando un plato que invita a disfrutar de cada matiz en una celebración única de la cocina marinera.

Fideua de marisco
Un festín de colores y sabores que despiertan los sentidos, el arroz de la huerta presenta una base suculenta de arroz cocido que se mezcla perfectamente con un medley de verduras frescas y vibrantes. Tomate entero en conserva, judía verde, guisante, zanahoria, pimientos de diversos tonos y cebolla crean una sinfonía de texturas que dan vida a cada bocado, todo realzado con un toque de ajo y perejil que aportan frescura y aroma al plato.
La preparación comienza con el sofrito del ajo en aceite, que perfuma el ambiente, seguido de la incorporación del caldo de verduras donde se sumergen las verduras en su máximo esplendor, cocinándose lentamente para que cada ingrediente libere su esencia. Al final, la amalgama se combina con el arroz, resultando en un plato que no solo satisface, sino que invita a una deliciosa experiencia culinaria que transporta a la frescura del campo en cada cucharada.

Arroz de la huerta
El arroz de presa, alcachofas y setas se presenta como un festín de sabores en cada bocado. La suavidad del arroz cocido se fusiona con la jugosa presa de cerdo, aportando una rica profundidad y un toque de umami que cautiva el paladar, mientras las alcachofas añaden un frescor terroso que contrasta maravillosamente con la intensidad de las setas salteadas.
Cada ingrediente se saltea con esmero en aceite, donde el ajo y el tomillo desprenden un aroma delicioso que envuelve la cocina. Un toque de tomate frito y caldo de verdura se entrelaza en el conjunto, elevando el plato a una experiencia culinaria única, ideal para aquellos que buscan un equilibrio entre lo reconfortante y lo sofisticado.

Arroz de presa, alcachofas y setas
Un plato de macarrones boloñesa se presenta como una deliciosa combinación de sabores reconfortantes. La salsa boloñesa, elaborada con jugosos tomates, cebolla y un exquisito preparado cárnico mixto que mezcla carne de vacuno y cerdo, envuelve cada macarrón en un manto de sabor profundo. La adición de ajo y aceite realza la intensidad de la salsa, mientras que la goma xantana le aporta una textura perfecta que invita a cada bocado con una cremosidad sutil.
Los macarrones, hechos de sémola de trigo duro, ofrecen una base al dente que contrasta maravillosamente con la rica salsa. Cada porción es una celebración de la cocina italiana, donde los sabores se entrelazan en una sinfonía de aromas que prometen hacer que el comensal se sienta como si estuviera disfrutando de una auténtica taberna en las calles de Bolonia. Este plato no solo alimenta, sino que también ofrece una experiencia culinaria que cautiva los sentidos.

Macarrones boloñesa
Una experiencia de sabores auténticos se despliega en cada bocado, donde la sémola de trigo duro se eleva en capas, creando una textura perfecta que se funde con la riqueza de la carne de vacuno y la proteína de soja texturizada. El tomate concentrado, sazonado con hierbas como albahaca y orégano, aporta una frescura vibrante, mientras que el ajo y la cebolla prefrita elevan el conjunto con su dulzura caramelizada, todo enmarcado por el toque cremoso del queso que abraza cada ingrediente.
La magia se intensifica con la incorporación de especias como la nuez moscada y la pimienta negra, que enriquecen el paladar con su profundidad y complejidad. Al ser horneada, la lasaña desarrolla una superficie dorada y crujiente que contrasta con su interior suave y jugoso, convirtiendo cada porción en un deleite irresistible que invita a repetir. Un plato que, sin duda, conquista amantes de la buena cocina con su equilibrio perfecto entre tradición y sabor.

Lasaña ternera
Una explosión de sabores te espera en cada bocado de este delicioso plato de fideos chinos, donde el delicado sabor de los fideos de arroz cocidos se combina perfectamente con la frescura del pimiento verde y rojo, así como con la textura carnosa de los champiñones. El repollo y la cebolla roja añaden un crujido satisfactorio, mientras que la salsa de soja potencia todos los ingredientes, envolviendo el conjunto en un toque salado y umami irresistible.
La tortilla francesa, hecha con huevo, aporta una suavidad adicional que se funde con los demás componentes, creando una armonía deliciosa. Mientras tanto, el caldo de verduras añade profundidad a cada bocado, mientras la pimienta negra resalta los sabores naturales de las verduras. Este plato es una celebración de la cocina asiática que invita a los comensales a disfrutar de una experiencia única y memorables en cada plato servido.

Fideos chinos
Un festín para los sentidos, este plato destaca por la suavidad de los macarrones cocidos, que son el lienzo perfecto para una salsa vibrante y aromática. La combinación de aceite de oliva, ajo y almendra en polvo crea un pesto cremoso y lleno de carácter, mientras que la albahaca fresca aporta una frescura inigualable y un aroma cautivador que envuelve cada bocado.
La generosa adición de queso rallado enriquece el plato con su sabor lácteo y ligeramente salado, que se funde a la perfección con la mezcla del pesto. Con un toque de sal y pimienta negra, la experiencia se eleva, ofreciendo un balance ideal entre el sabor contundente del pesto y la ligereza de la pasta, llevando al comensal a un auténtico viaje culinario en cada cucharada.

Macarrones al pesto
Las espinacas a la crema despiertan el sabor terrosos de las espinacas frescas, que se entrelazan con la suavidad de la leche semidesnatada. La cebolla, salteada hasta caramelizarse, aporta un matiz dulce que complementa a la perfección la cremosidad de la salsa, mientras que una pizca de sal realza todos los sabores, creando una experiencia gustativa envolvente.
La preparación comienza con la fragancia tentadora de la cebolla cociéndose en aceite, que invita a disfrutar de cada bocado. Una mezcla de harina de maíz se agrega para espesar la crema, transformando el plato en un abrazo reconfortante, ideal para acompañar o como protagonista. La presentación es sencilla pero impactante, con un color vibrante que promete satisfacer tanto el paladar como la vista.

Espinacas a la crema
Una combinación de verduras cocidas con patata y aliñadas con aceite, ajo y caldo vegetal. Su preparación mantiene el sabor natural de cada ingrediente y ofrece un equilibrio entre ligereza y saciedad.
Una opción vegetal muy completa, ideal como plato principal o acompañamiento. Fresca, saludable y con todo el sabor de la cocina de siempre.

Menestra de verduras
El brócoli rehogado es un plato vibrante que resalta la frescura y el gusto desnudo de sus ingredientes. El brócoli, con su color verde intenso, se mezcla perfectamente con las patatas, suavizadas y tiernas, formando una base sustanciosa que complementa la textura crujiente de los floretes de brócoli. Un toque de ajo dorado impregna el plato con su aroma irresistible, elevando así cada bocado a una experiencia llena de matices.
La preparación comienza con un rehogado en aceite, donde los sabores se desarrollan a fuego lento, permitiendo que el ajo aporte su esencia mientras el brócoli conserva su frescura. Con una pizca de sal para resaltar los sabores naturales, cada bocado se convierte en una deliciosa sinfonía que danza en el paladar, dejando un rastro de satisfacción. Este plato, acertadamente equilibrado, invita a los comensales a disfrutar de una opción saludable sin sacrificar el placer gastronómico.

Brócoli rehogado
La ensaladilla rusa de atún, con su base cremosa de mayonesa, ofrece una explosión de sabores que evocan recuerdos de reuniones familiares y celebraciones. La mezcla de hortalizas como la patata, la zanahoria y los guisantes, aportan frescura y un toque de dulzor, mientras que el atún desmenuzado añade un profundo sabor marino que realza cada bocado. El huevo cocido, troceado y mezclado en la preparación, ofrece una textura suave que complementa la cremosidad de la mayonesa.
Su preparación comienza con la cocción de las hortalizas, que se aligeran en un punto perfecto, para luego ser combinadas con la mayonesa hecha a base de aceite, yema de huevo y un toque de limón que realza la mezcla. La ensaladilla se sirve fría, lo que la convierte en un plato refrescante, ideal para disfrutar en una calurosa jornada. Este plato, a la vez sencillo y sofisticado, invita a compartir en la mesa, convirtiéndose en el protagonista de cualquier ocasión.

Ensaladilla rusa de atún
Imagina una crema suave y sedosa que encierra la esencia del mar en cada cucharada. La combinación del caldo de pescado y la salsa de tomate aporta una profundidad de sabores que se equilibra perfectamente con la dulzura de la cebolla y la zanahoria, mientras que el puerro añade un toque sutilmente aromático que invita a degustarla a cada instante.
En cada bocado, los langostinos, junto con el arroz cocido en el líquido del guiso, liberan su delicado sabor y textura, creando una experiencia reconfortante. Un leve toque de brandy al final transforma el conjunto, elevando los sabores y dejando un retrogusto que invita a querer repetir la experiencia, como un abrazo cálido en un día fresco.

Crema de marisco
Un abrazo cálido de sabores te espera con esta crema de calabacín, donde la suavidad del calabacín, que compone el 43% de su esencia, se entrelaza con la suavidad de la patata y la dulzura de la cebolla. Cada cucharada desprende un aroma fresco y verdoso, enriquecido por la sutileza del puerro y el toque salado del caldo de verdura, haciendo que cada bocado sea una experiencia reconfortante.
La preparación comienza con el suave sofrito de cebolla y puerro en aceite, que libera sus aceites naturales y aromas irresistibles. Al combinar estos ingredientes con el calabacín y la patata, se logra una textura cremosa y sedosa, perfecta para acompañar con un chorrito de aceite al final, elevando este plato clásico a nuevas alturas de placer gastronómico.

Crema de calabacín
La suavidad del puré de patata se muestra en cada cucharada, donde el 58% de patata se transforma en una textura cremosa y deliciosa gracias a la combinación con leche y mantequilla. Al añadir un toque de sal, se realzan los sabores naturales del tubérculo, mientras que un ligero toque de antioxidante asegura su frescura, ofreciendo al comensal una experiencia de sabor auténtica y reconfortante.
La mantequilla, elaborada a partir de nata pasteurizada y fermentos lácticos, aporta una profundidad de sabor que complementa la suavidad del puré. Con un toque de goma xantana, el plato alcanza la consistencia ideal, creando un manjar que abraza el paladar y deja un halo de satisfacción en cada bocado.

Puré de patata
El precio lo marcas tú. Depende de los platos que elijas en tu primer pedido, y ese será tu precio de referencia. A partir de ahí, cada semana te proponemos un menú adaptado a tus gustos y, si no haces cambios, el precio nunca supera el de ese primer pedido. Lo que ves es lo que pagas.
No hace falta. Cada semana te preparamos una propuesta de menú adaptada a tus gustos y te la enviamos por email antes de tu entrega. Si te gusta lo que te proponemos, no tienes que hacer nada y te llega el día que ya tienes asignado. Y si te apetece cambiar algo, tienes 48 horas para hacerlo antes de que tu pedido entre en cocina.
Claro, siempre que quieras. Entras en tu próxima entrega desde mi.artema.club/gestionar‑suscripcion y cambias unos platos por otros sin complicarte.
Hazlo con al menos 48 horas de antelación antes de tu próximo envío: si el pedido ya entró en cocinas, no es posible modificarlo.
Cada semana recibes en un único envío todos los platos de esa semana. Cada uno va en su táper, etiquetado con su nombre, sus ingredientes y las instrucciones para que lo calientes y quede en su punto. Lo guardas en la nevera y, cuando llegue la hora de comer, al microondas y listo. Sin cocinar, sin recoger, sin pensar.
Los platos de tu primera semana los eliges tú al hacer el primer pedido. A partir de ahí, esos platos nos sirven de referencia para saber cómo y qué te gusta comer, y cada semana te preparamos un menú adaptado a ti. Tú lo dejas tal cual o cambias lo que quieras antes del cierre.
No. En Artema no hay permanencia, ni compromisos, ni costes por irte. Desde tu área personal saltas las semanas que quieras o cancelas cuando te apetezca, tú decides.
No pasa nada. Desde tu área personal, en “Acciones rápidas”, pulsa en “Saltar esta entrega” y listo.
Solo te pedimos que lo hagas antes de que tu pedido entre en cocinas. Si ya está dentro, no podemos pararlo y el salto se aplicaría a la semana siguiente.